Inventa todos los días el Dublín de Leopoldo Bloom, de Molly Bloom, anda a ciegas por esas calles que no conoció nunca, trata de imaginar la pieza donde Raskolnikov desvariaba angustiado con el peso del remordimiento o del invento del remordimiento
de su crimen. Inventarse puentes, bares, oficinas, cementerios, campanarios, ríos, espejismos, ensoñaciones. |
 La Granja, toma de terrenos Cardenal Silva Henríquez |