( 08/2001 ) -- Con el Gitano se nos va (¿O nos vuelve?) todo un pasado, su imagen y trayectoria quedan para siempre asociadas a la historia de las famosas Brigadas Ramona Parra y más tarde a la Brigada Chacón.
Los que lo conocimos y compartimos con él aquellas legendarias salidas de las BRP desde Marcoleta pudimos conocer su abnegación y entrega sin límites a la causa, su determinación (llevada a veces hasta el límite de la provocación en sus reconocidos retos lanzados a los enemigos nocturnos ), su simplicidad y compañerismo, expresados más allá de su característica parquedad de palabras. Tampoco olvidaremos su gran agilidad y rapidez de trazo para unos rayados murales cuya realización requería no sólo talento y osadía sino también celeridad para dejar en los muros los mensajes en palabras e imágenes del compromiso y de la resistencia de un pueblo. No lo olvidaremos los que compartimos con él las nocturnas aventuras en los destartalados camiones de la BRP, ni tampoco los que ya en el exilio, aquí en Montréal, compartimos días de desarraigo y de búsqueda de sentido después de la cruel noche negra a la que nuestro país fue sumido. Su regreso a Chile en contexto adverso político allí, familiar acá, fue una muestra más de su determinación y coraje y del compromiso social fundamental que marcó su vida. Quedas en nuestra memoria Gitano, junto a tantos nombres de una época llena de esperanzas... el chico Richard, el Pato Chico, la Mafalda, el Carmenfrei, el Canoa, el Ojo, el Ceja, el Pestaña, la Chica... y de muchos muchos otros, de los cuales algunos todavía siguen y otros, que ya no están.
Isabel, Montréal. Canadá.